jueves, 9 de octubre de 2014

Una carta antes del naufragio...

Yo creo, con todo mi corazón, que el movimiento se demuestra andando. Y también firmemente que no sólo en la posibilidad de que el mundo (ésa parte pequeña que nos rodea, no el universo) pueda mejorar, sino que, los que quisiéramos que eso ocurra, tenemos una responsabilidad en eso.
Y he visto, a través de mis andariegas aventuras por la vida, que el principal problema para el cambio es que los que tienen esa especie de delirio, y pueden hacer algo justamente porque creen y porque alguna capacidad tienen para liderar pequeños, pero significativas transformaciones de la realidad, sienten que están solos. O que son pocos, o que el enemigo es mucho más astuto, si es que fuera posible identificar un enemigo, obvio. Entonces hay, aquí y acullá, pequeñas islas a punto de naufragar, esfuerzos a punto de destruir al arriesgado que pone su corazón y sus energías en pro de un sueño siempre a punto de estrellarse con la mezquina realidad.
Siempre pienso que si tuviéramos la organización de la mafia, por tomar un ejemplo (y supongo que lo de las logias masónicas tiene esa idea), en cuanto a cohesión, y clara visión del poder de las redes, podríamos hacer muchísimo, pero muchísimo más.
Por todo eso, he pensado en ustedes, tan distint@s y tan iguales en eso de ver más allá de la supervivencia, en eso de sentir la contradicción de la bronca por estar frente a una realidad que podría ser distinta y con la que no podemos….
He pensado que podemos ponernos a discutir esto despojándonos de funciones, títulos, rótulos, quedándonos con nada más –y nada menos- que lo que la vida nos dio en experiencia, saberes, deseos, sueños, intuiciones. Para darnos cuenta en primer lugar, de que no estamos solos, y en segundo lugar, de que podemos empezar (o seguir) construyendo juntos espacios alternativos con la esperanza de, al menos, sostenernos solidariamente, generando mejores condiciones para un mundo mejor para esos hijos, biológicos, intelectuales y aún afectivos que todos tenemos por ahí.
Como verán, no puedo evitar sonar hasta romántica irremediable, pero ustedes que me conocen, saben que la vida me mostró un poco más que flores y pajaritos, y que por eso mismo apuesto fuerte.
Quisiera contar con ustedes en esto. La propuesta es: armemos un espacio seguro, horizontal, donde no importen las jerarquías ni las trayectorias académicas, sino simplemente las ideas, y su posibilidad de concretarlas. Un sitio web, un blog, que pueda estar en la vidriera para que cualquiera pueda ver lo que algunos (y no tan pocos, estoy segura) piensan y hacen. Y en el que aquellos que nosotros (ustedes y yo) invitemos puedan sumar y multiplicar.
Para eso necesito contar con su compromiso de acompañarme en el desarrollo de la idea, y en la organización, moderación y sostenimiento del espacio. Sé que requiere tiempo, recurso especialmente escaso para nosotros, pero imagino que puede ser aquel que hasta ahora empleamos en despotricar, renegar, autocompadecernos y sobrevivir respecto de las situaciones que enfrentamos en el día a día. Les propongo capitalizar eso en un camino compartido.
Amig@s espero su respuesta.
Un abrazo.